lunes, 9 de junio de 2008

ocho del cero seis

Me agradaba esa muchacha, era simpaticona, pero en el momento que miré por la ventana de la cocina y la vi con las piernas sobre Daniel mientras trataba debesarlo fue demasiado. No se por cual puerta salí, tratarón de detenerme, pero tenía mi vista en ella, que se reía, como él. Mirarme no quiso por lo que simplemente la tomé de la cara buscando su visual y le abrí los ojos con mis dedos, que viera con todo detalle mi rostro mientras le hablaba, sería la única vez.
Daniel, sólo se reía de la situación, de mis celos.
Mi corazón.