sábado, 17 de mayo de 2008

catorce del cero cinco

Yo estaba en mi apartamento, y habia muucha gente... me tenía ke cambiar de ropa en mi habitacion porque se acercaba la hora del matrimonio y no estaba lista aún.
Fui y la gente no quería salir, trate de ser educada, pero su desinterés por mi falta de vestuario no les importaba, y seguian ahí, conversando... por fuera de mi ventanal habia mas gente y no permitian que yo lograra mi objetivo.
En un ataque de rabia, simplemente tomé mi chaqueta y fui al ascensor, sola. Pero cuando me subo, mi amiga venía detrás, no hubo caso de que me dejara sola. No entendía nada, no me respondía nada, ella sólo me seguía.
En un actuar desesperado, la empujé y comencé a correr por las escaleras. Fue genial bajar las escaleras mientras ella me seguía, al final terminó siendo casi un juego. Corríamos y reíamos, no sé por qué me agradó tanto.
Al llegar abajo, la puerta daba a la sala de ceremonia, mi amiga ya no estaba y la gente me miraba extraño, seguí corriendo hasta lograr salir de ese lugar y era simplemente inmenso el afuera. Muchos escalones y piletas. Me alejé de todo y observé.
Por alguna razón supe que debía volver y como no quería regresar por donde sali corriendo, decidí subir al balcón de otro apartamento, donde estaba una familia. Me guiaron hacia la puerta, tomé el ascensor y llegue a mi piso. Estaban esperandome.
Ya no alcanzaba a cambiarme de ropa, por lo que simplemente decidí entrar para encontrarme con mi futuro esposo vestido de blanco...


...y era John Travolta